ekottomagazine

NO. 47 - FEBRERO 2026

Cultural Magazine - Revista Cultural
TABLA DE CONTENIDOS
Mastho Ribocho
Mmë Bisila

Andrés Elobé Echube
VOLVEMOS A SOÑAR
Andrés Elobé Echube
Fotos y videos
Culturabubi
Voces Con Acento Bubi
Convivencia juvenil en Basakato SF.
WË BÖTYÖ
Soésiöbo y Carlos Bolete Lobete

ekottomagazine.com
Ë KOTTÒ , es una revista del ámbito cultural en todas sus disciplinas.
Apostamos por una cultura más cercana a nuestros lectores, nuestro objetivo
es dar visibilidad a sectores que carecen la oportunidad de presencia en
grandes plataformas de medios de comunicación.
Nuestras publicaciones serán mensuales y nos centraremos en cuatro apartados
básicos y cuatro complementarios.
INFORMACION, ENTREVISTAS, ACTIVIDAD, PROMOCION y SOKKÒ, ËTYÖ LAÖTYA, OPINIÓN y EDITORIAL
EDITORIAL
Un relato general sobre un tema especifico de cada edicion.
1. INFORMACION: Su contenido estará basado en conocer el recorrido de nuestros
invitados, o sea lo que se podría llamar su currículum.
2. ENTREVISTA. Centrada en el ámbito profesional.
3. ACTIVIDAD: Centrada en la actualidad de nuestro invitado.
4. PROMOCIÓN: Publicitar todo lo relacionado con las obras de nuestro invitado
o en su caso lo que crea necesario promocionar relacionado con su trabajo profesional.
OPINIÓN
Es una sección para artículos de opinion sociocultural.
SOKKÒ
Es un apartado de variedad de noticias puntuales socio-culturales.
BLOG DEL POETA
Un apartado para poesías y poemas.
ËTYÖ LAÖTYA
Es un apartado de aprendizaje y conocimiento sobre la identidad Bubi, en sus diferentes
manifestaciones de expresión cultural.
Con la revista Ë KOTTÒ, hacercamos un poquito más la cultura a nuestros hogares.
Editorial
VOLVEMOS A SOÑAR
Cuando vez una puerta cerrada antes de cargartela a patadas, piensalo primero y encuentra una solución.
Sin las nuevas generaciones, es difícil superar cualquier adversidad, porque ellos son el futuro y, si queremos no ver morir nuestra identidad cultural la solución está en la edad infantil, adolescencia y juventud.
Volvemos a soñar con el primer acto de convivencia juvenil centrado en que las nuevas generaciones tomen conciencia de la responsabilidad que les tocará lidiar para mantener el legado ancestral de su historia.
Hablamos, de la lengua y cultura Bubi, está herramienta que representa una identidad en esa faz de la tierra, no la podemos ver perecer y con motivo de la festividad patronal de Basakato de la sagrada Familia se ha celebrado la primera convivencia Rieba ré ësèsèpè. Hasta donde a podido tener información la redacción de Ekottomagazine.com todo salio perfectamente. Todos los lectores de esta revista cultural, saben que el mes de Febrero es muy especial para la comunidad Bubi en esos últimos años y traer a nuestra redacción a un jóven pensador para relatar sus experiencias socioculturales nos da más fuerzas para seguir trabajando creando herramientas y contenidos en beneficio de la sociedad.
Historia
ANDRÉS ELOBÉ ECHUBE
Mi nombre es Andrés Elobé Echube. Nací el 2 de junio de 1993 en Moka, isla dé Bioko Hasta el 10 de octubre de 2013, fecha en la que llegué a España, mi vida transcurrió íntegramente en Bioko.
Crecer en Bioko significo crecer entre relatos transmitidos oralmente, rituales comunitarios, cantos, silencios y una fuerte conciencia de pertenencia. Esa herencia cultural ha sido siempre el punto de partida de mi manera de mirar el mundo y de entender la identidad como algo vivo, compartido y en constante construcción.
Desde mi llegada a España en 2013, he residido en varias ciudades, encontrándome actualmente en Madrid. Ese desplazamiento geográfico me supuso la necesidad de repensar mis raíces, de nombrarlas y de defenderlas. Vivir entre Bioko y España ha orientado mi reflexión sobre la memoria, la justicia, la cultura, la dignidad humana y el lugar que ocupan los pueblos africanos, y en particular el pueblo bubi, en los discursos contemporáneos.
En el plano profesional, soy doble graduado en Filosofía y en Teología, y he cursado el Master de Estudios Avanzados en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, además de poseer estudios de Derecho y Tecnología de Petróleo. Mi formación académica me ha proporcionado herramientas críticas para analizar la realidad, el poder, la historia y la responsabilidad ética hacia el otro. Concibo el pensamiento como una práctica situada, atravesada por la experiencia histórica y comprometida con las personas.
Actualmente trabajo como profesor de Educación Secundaria y Bachillerato en Madrid, un ámbito que considero fundamental para el desarrollo del pensamiento crítico, el dialogo y la conciencia ética. La docencia es para mí una forma de mediación cultural.
Paralelamente a mi labor académica y docente, desarrollo un trabajo constante de difusión cultural. Soy el creador de la plataforma @culturabubi, un espacio nacido con el objetivo de visibilizar, preservar y dignificar la cultura bubi, tanto en Bioko como en la diáspora. A través de contenidos culturales, reflexiones, imágenes y relatos, busco reforzar el vínculo de las nuevas generaciones con su herencia y generar un dialogo honesto sobre identidad, memoria y pertenencia.
Mi trabajo se sitúa en la intersección entre la educación, la reflexión crítica y la creación cultural. Creo firmemente en la palabra como herramienta de resistencia y de cuidado, y en la cultura como un espacio desde el que es posible reconstruir comunidad, disputar los relatos impuestos y proyectar futuros más justos. Contar mi historia es, en última instancia, una manera de afirmar que Bioko y el pueblo bubi siguen vivos, pensándose y nombrándose a sí mismos.
Intrevista
ANDRÉS ELOBÉ ECHUBE
Hola Andrés. ¿Como estas?
Gracias por aceptar la invitación de la revista Ë Kottò.
1. Naciste y creciste en Moka, en la isla de Bioko. ¿Qué imágenes, sonidos o relatos de tu infancia siguen acompañándote hoy?
Llevo siempre conmigo la imagen de mis queridos bisabuelo Felipe Oki (†1999) y tío Hermógenes Echube Oki (†2018) contándonos cuentos a bisnietos y sobrinos cada noche antes de dormir. Los cuentos no podían narrarse en otro momento del día: solo cuando había caído la noche. Contar un cuento durante el día implicaba una falta de respeto hacia los espíritus, y la tradición establecía un gesto de reparación para no ofenderlos, como arrancarse una pestaña.
Eran relatos de fantasía profundamente enraizados en la realidad cotidiana, de los que siempre se desprendía una enseñanza: la importancia de la valentía, la compasión, la humildad, la conexión con Potó y con los espíritus, y el sentido de la comunidad. A través de esas historias aprendí a escuchar, a imaginar y a comprender el mundo como un espacio cargado de sentido, donde la palabra, además de entretener, forma y orienta.
2. Hablas de una herencia transmitida oralmente. ¿Qué papel jugaron los relatos, los silencios y los rituales comunitarios en la construcción de tu identidad?
A través de los cuentos que nos contaban de pequeños, los mayores nos iban introduciendo en la cosmovisión bubi, una manera concreta de comprender el mundo, la comunidad y la relación con lo sagrado. Se trataba de aprender a habitar una memoria compartida que estábamos llamados, a su vez, a transmitir en el futuro. Los silencios enseñaban tanto como las palabras, y los rituales comunitarios reforzaban la conciencia de pertenencia y responsabilidad hacia los otros.
3. ¿Cómo ha cambiado tu manera de entender la africanidad a lo largo de tu vida en Europa?
Cuando vives en África —en mi caso, en la isla de Bioko— España está presente desde la infancia en la lengua, en la historia y en la cultura cotidiana. No eran pocas las conversaciones con mi abuela, mi bisabuela y otros tíos abuelos sobre lo que recordaban de la colonización española y de nuestro traumático paso a la independencia. Algunas voces consideraban que aquel proceso había sido necesario; otras, que fue innecesario o precipitado, teniendo en cuenta que la aculturación ya se había producido, en el sentido de que ya éramos hispanohablantes, muchas de nuestras tradiciones habían quedado en el olvido y formábamos parte de España como provincia.…
Mi africanidad en la isla se construía, por tanto, en una convivencia compleja entre la cultura española y las tradiciones bubis que aún se conservaban en el pueblo y en la isla. Vivíamos —como se ha dicho de África— en una paradoja: entre un pasado que no siempre recordamos plenamente y una modernidad que no siempre se comprendía del todo.
Fue al llegar a Europa, y especialmente al vivir en ciudades como Valencia, cuando tomé plena conciencia del valor político y cultural de la lengua, y del profundo impacto que tiene aprender una lengua en la escuela: no solo como instrumento de comunicación, también como forma de pertenencia, de acceso al mundo y de reconocimiento. Esa experiencia transformó mi manera de entender la africanidad, una africanidad que es herencia, pero también algo de lo que debemos hacernos cargo, esto es, entendiéndola como posición crítica desde la que pensar la historia, la identidad y la cultura.
4. ¿En qué momentos cotidianos de tu vida en España sientes que tu cuerpo, tu historia o tu mirada son leídos como “otros”?
En España esa alteridad se manifiesta en gestos cotidianos: miradas que interrogan cuando te subes al metro o sales a tomarte algo, preguntas que simplifican la realidad de forma maniquea y expectativas ajenas proyectadas sobre mi cuerpo y sobre lo que se supone que es mi historia. Uno aprende que, antes de hablar, ya ha sido leído, juzgado y sentenciado, y eso genera una conciencia constante de sí y del lugar que se ocupa en el espacio público.
5. ¿Qué silencios o malentendidos percibes en la sociedad española cuando se habla de África o de las personas afrodescendientes?
Uno de los silencios y malentendidos que más me incomodan es el uso acrítico de determinadas expresiones en los medios de comunicación, especialmente cuando se habla de las personas que venimos de lo que se denomina “África subsahariana”. Es una expresión que sigo escuchando en la radio y en la televisión y que considero profundamente problemática.
Hace unos años escribí un artículo titulado «África subsahariana»: un abuso del lenguaje, en el que reflexionaba precisamente sobre esto. Con esa expresión parecería que África es el único continente exento de puntos cardinales, algo que está muy lejos de la realidad. Se utiliza de forma generalizada para referirse a los países situados al sur del Sáhara, pero el término subsahariano, aplicado a las personas que habitan esos territorios, no solo es impreciso, sino también ofensivo.
Por otra parte, percibo un profundo desconocimiento de la diversidad africana. África suele aparecer reducida a un relato de carencia o conflicto, sin espacio para su pensamiento, sus culturas o su cotidianidad. Ese empobrecimiento del discurso afecta directamente a las personas afrodescendientes.
6. ¿Cómo se construye un sentido de pertenencia cuando se vive entre territorios, memorias y relatos que no siempre dialogan entre sí?
Vivir entre Bioko y España, es vivir entre dos mundos que me han enseñado me ha enseñado que la pertenencia no siempre es unívoca. Se construye en la tensión entre memorias, relatos y afectos que pueden dialogar. Aprender a habitar esa tensión ha sido parte fundamental de mi camino.
7. ¿Qué aprendizajes te ha dado la experiencia afro en Europa que no habrías adquirido permaneciendo en tu lugar de origen?
Como ya señalé en una de las primeras preguntas; fue al llegar a España, y especialmente al vivir en ciudades como Valencia, cuando tomé plena conciencia del valor político y cultural de la lengua, y del profundo impacto que tiene aprender una lengua en la escuela: no solo como instrumento de comunicación, también como forma de pertenencia, de acceso y de comprensión del mundo, y de reconocimiento. Esa perspectiva transformó mi manera de entender lo afro en mi bubinidad.
8. ¿Cuándo tomaste conciencia, por primera vez, de lo que significaba ser bubi en un sentido profundo y espiritual?
Tomé conciencia profunda de lo que significaba ser bubi a través de los relatos de mi bisabuelo y de las escarificaciones que llevaba en su rostro. De niño recuerdo cómo nos explicaba por qué a él y a muchos otros bubis se les practicaban esas marcas en el contexto de la esclavización y del comercio de personas llevadas al continente americano. Era una forma de poder reconocerse fuera de Bioko si eran capturados por los blancos: una manera de seguir siendo pueblo en las condiciones más terroríficas que podamos imaginar.
Esa experiencia me ayudó a comprender que, ser bubi, en su sentido más hondo, se define por la comunidad como acto de resistencia. La identidad no reside solo en el individuo, reside también en el vínculo inquebrantable que persiste a pesar de la dispersión. Por eso, acciones como compartir la comida o celebrar juntos son la práctica activa de ese pacto. Sería una traición a ese legado que uno solo disfrute mientras otros carecen.
9. Dices que concibes el pensamiento como una práctica situada. ¿Qué significa pensar desde Bioko y desde la experiencia bubi hoy?
Pensar desde Bioko significa situar el pensamiento en una geografía concreta, atravesada por la historia colonial y por saberes propios. Es una forma de pensamiento situada, que no renuncia al rigor, pero tampoco a la experiencia vivida.
10. ¿Crees que la filosofía africana y, en particular, las cosmovisiones bubis están suficientemente reconocidas en los espacios académicos?
Las filosofías africanas y, en particular, la cosmovisión bubi sigue estando claramente infrarrepresentada en los espacios académicos. Por inercias históricas y coloniales que aún determinan qué saberes se consideran legítimos y dignos de estudio.
Resulta especialmente significativo que en una institución llamada Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial no se imparta ni una sola asignatura de lengua bubi, una lengua que numerosos etnólogos consideran matriz de muchas lenguas bantúes. Esta ausencia no es casual: revela una persistente alienación intelectual, heredera del colonialismo, que dificulta valorar la creación cultural y filosófica africana. Se sigue priorizando lo que vino de fuera, mientras se relega el legado de nuestros ancestros, como si no fuera portador de pensamiento, racionalidad y mundo.
11. ¿Qué momentos de tu biografía marcaron un antes y un después en tu forma de pensar y de situarte en el mundo?
El desplazamiento geográfico, el contacto con realidades de exclusión y mi formación filosófica marcaron un antes y un después en mi manera de pensar y de situarme en el mundo.
12. ¿Cómo dialogan en tu vida la formación académica y la experiencia vital, y en qué puntos entran en tensión?
Mi formación académica me ha dado herramientas críticas, pero siempre en diálogo con la experiencia vital. A veces hay tensiones, porque la academia tiende a abstraer lo que la vida concreta vuelve urgente. Mi esfuerzo ha sido no separar ambas dimensiones.
13. ¿Qué papel ocupa la memoria —personal y colectiva— en las decisiones que has tomado a lo largo de tu camino?
Como ya señalara anteriormente, la memoria personal y colectiva ha sido una brújula constante. Muchas decisiones de mi vida están guiadas por la necesidad de no romper el vínculo con quienes me precedieron.
14. ¿Por qué la educación se convierte para ti en un espacio privilegiado de transformación humana y social?
La educación se convirtió para mí en un espacio privilegiado de transformación humana y social desde muy temprano. Aún recuerdo a mis maestras de preescolar, Josefina y Magdalena: mujeres con más vocación que recursos, que con muy poco me enseñaron a leer y a escribir. En ellas comprendí que educar es, ante todo, un acto de entrega y de responsabilidad hacia el otro. Por eso creo que la educación tiene una potencia transformadora fundamental: permite generar pensamiento crítico, abrir espacios de diálogo y formar una conciencia ética, especialmente en contextos como en el que me crie, marcados por la desigualdad. Es uno de los pocos ámbitos donde todavía es posible intervenir de manera real en la vida de las personas y en la construcción de una sociedad más justa.
15. ¿Qué responsabilidades éticas sientes al ejercer la docencia en un contexto marcado por desigualdades y discursos excluyentes?
Ejercer la docencia hoy implica, para mí, una responsabilidad ética clara: no reproducir discursos excluyentes y ofrecer a los alumnos herramientas para pensar la diferencia con rigor y humanidad.
16. ¿Cómo entiendes el pensamiento: ¿como una disciplina intelectual, una práctica cotidiana o una forma de compromiso?
Concibo el pensamiento como disciplina intelectual, pero también como práctica cotidiana y forma de compromiso. Pensar es una manera de responder al mundo y a los otros, que son, al mismo tiempo, mi propio mundo.
Si el estudio tiene algún propósito último, creo que es el de aprender a amar más y mejor. Nuestra supervivencia como especie se explica, en gran medida, por la capacidad de transmitir conocimientos de una generación a otra: advertir de los peligros, reconocer las plantas venenosas, compartir lo aprendido para cuidar la vida común. En ese sentido, pensar no es un ejercicio aislado, es una responsabilidad hacia quienes vienen y hacia quienes nos rodean.
17. ¿Qué te ha enseñado el desplazamiento geográfico sobre el sentido del hogar y de las raíces?
El desplazamiento geográfico me enseñó que el hogar no siempre coincide con un lugar físico. A veces es una lengua, una memoria compartida o una causa que se cuida. Como dice una frase que me acompaña: “El sitio que amamos, ese es nuestro hogar; nuestros pies pueden abandonarlo, pero no el corazón”. Y esta otra que dice: “viajamos a nosotros mismos al ir hacia un lugar en el cual vivimos parte de nuestra vida sin importar lo breve que haya sido.”
18. ¿De qué manera el trabajo cultural puede convertirse en una forma de cuidado y no solo de resistencia?
El trabajo cultural se convierte en una forma de cuidado cuando repara silencios, fortalece vínculos y genera reconocimiento. Siempre he creído que la cultura tiene un poder profundamente transformador.
Pocas cosas me emocionan tanto como escuchar cantar en mi lengua bubi. Para quienes vivimos fuera de Bioko, habitar los espacios de nuestra cultura es una manera de cuidarnos desde la distancia, de sostener la memoria y de seguir siendo comunidad incluso lejos del territorio.
19. ¿Qué dificultades personales has tenido que atravesar para sostener un proyecto coherente con tus valores?
Sostener un proyecto coherente con mis valores no ha estado exento de dificultades. Por ejemplo, un proyecto como @culturabubi, que aspira a ser verdaderamente colectivo, requiere la implicación de muchas personas y de unas condiciones materiales que no siempre están garantizadas. En varias ocasiones me he encontrado con la dificultad de obtener material de calidad producido desde la propia isla, no por falta de voluntad, sino por limitaciones muy concretas: dispositivos móviles de baja calidad, problemas de conexión a internet y dificultades para enviar contenidos de manera regular.
Estas limitaciones revelan desigualdades estructurales que atraviesan incluso los proyectos culturales. Afrontarlas ha exigido paciencia, creatividad y la convicción de que el valor del proyecto no reside solo en la calidad técnica del material, sino en la fidelidad a la idea de fondo: construir un espacio común, inclusivo y honesto, donde la cultura bubi pueda pensarse y mostrarse desde dentro, sin excluir a quienes tienen menos medios.
20. ¿Cómo nace la plataforma @culturabubi y qué necesidad concreta buscabas responder con ella?
En 2018 observé que existían ya varias páginas y proyectos dedicados a la cultura bubi en Instagram o Facebook, pero casi siempre vinculados a asociaciones de pueblos concretos —Bariobé, Baney, Rebola, entre otros—. Aquello me produjo una sensación de dispersión y fragmentación. Sentí entonces la necesidad de que existiera un espacio común, un lugar al que pudiera acudir cualquier bubi, con independencia de su pueblo de origen.
@culturabubi nace de la necesidad de visibilizar, preservar y dignificar la cultura bubi desde dentro, creando un espacio de memoria, reflexión y diálogo tanto para la isla como para la diáspora. Surge como respuesta a años de silenciamiento, de fragmentación y de pérdida de referentes culturales, especialmente entre las nuevas generaciones.
Detrás de este proyecto somos varias personas, algunas viviendo en Bioko y otras fuera de la isla. Nos une la conciencia compartida de que es urgente reconectarnos con lo mejor de nuestro pasado como pueblo, no desde la nostalgia, más bien con la mirada puesta en el futuro. Entendemos la cultura como un espacio vivo, en constante construcción, que necesita ser cuidado, transmitido y pensado colectivamente.
Gracias por compartirlo con nosotros. ¿Hay algo más que te gustaría decir a los lectores de la revista E Kotto?
Gracias por el trabajo que estáis haciendo. A los lectores de Ë Kottò les diría que escuchar otras voces es una oportunidad para ampliar el mundo que compartimos.
Actividad








OPINIÓN
JAVIER BAITA BANCH
VOCES CON ACENTO BUBI

Hablar de Voces con acento bubi es hablar de mí, de mi gente y de una herencia que se niega a desaparecer. Es hablar de una voz colectiva que durante años ha tenido que abrirse camino entre el silencio, la indiferencia y el olvido. Por eso, este proyecto no es solo cultural: es profundamente humano.
Crecimos escuchando historias, cantos y palabras que nos definían como pueblo. Sin embargo, muchas de esas voces fueron quedando al margen de los espacios artísticos formales. Voces con acento bubi nace para devolverles el lugar que merecen, para recordarnos que nuestra lengua y nuestra manera de crear también son arte, y del más valioso.
Este proyecto me emociona porque devuelve dignidad a nuestra expresión cultural. Cuando un artista bubi canta, escribe o actúa en su propia lengua, no solo crea belleza: afirma su existencia. Esa afirmación es un acto de valentía y de amor hacia nuestras raíces.
También pienso en los jóvenes. Veo talento, creatividad y deseo de expresarse, pero muchas veces sin plataformas que respeten su identidad. Voces con acento bubi les dice claramente: no tienes que dejar de ser quién eres para crear. Tu acento es tu fuerza.
Para nuestra comunidad, este proyecto es un punto de encuentro. Une generaciones, recupera saberes y nos recuerda que la cultura no es algo del pasado, sino una energía viva que se transforma. Mientras sigamos creando desde lo nuestro, seguiremos existiendo como pueblo.
Defiendo Voces con acento bubi porque creo en una cultura que sana, que une y que resiste. Y porque mientras haya una voz que se alce con acento bubi, habrá esperanza para nuestro arte y para nuestra identidad.
JAVIER BAITA BANCH
SOKKÒ
NOTICIAS PUNTUALES





Festividad de los Gemelos en la cultura Bubi (Rebola)
6/1/2026



Dia Tradicional de la Madre Bisila (Rebola)
20/1/2026



Blog del Poeta
LÖTÓ’ÓLLÓ
Ö lötó’ólló ló oberi lue ribellè
Ëbóbë Kó lötó’ólló luaò
Kó vöótè wè eria’.ö.
Ö lötó’ólló ká rihóle, ka eteba,ká rimmamabió
wë pálá o párá lötó’ólló á tyílèrò itè atá,
hèrahò ö winnòò, ë tébáò,
ö wétáò,
Ö lötó’ólló kò bösori wè
tyekkú bö lè ökana bö, lö lókka,
lë kárityöbbò, lö bötatté,
lé bíriia biaó.
Kò böhai bö lè alla ‘ bö ë tyé tö purí ë.
Ë bëkeu bia betyö bi la rekèssa
ë bó wella ò lötó’ólló,
I nokkò í útubbam ka’ó :
ë bëtyètye bié biöllo bi kákabia
ë biëtta wëlla biá bikëbíkë.
Ö lötó’ólló Kó vöótè wè eria’ö le ribobo re biëká biao.
Ö lötó’ólló Kó böe, ló bö’ó bottó wà ribötyö rito.
“É ribötyö welá rima o le’á tölló, wae a ló lötó’ólló luá abobé, ötyommá.”
Soésiöbo. ©️2024
Ë ILÁM (MI VOZ)
by Carlos Bolete Lobete
Ë ilám.
Ballá ná bá la ipölla
öámmo ö böém wëla.
Biebba la ëhëá ná ë nkòm wëla
ë la tuturó.
Ë ilám.
Ballá ná bá la etya.
Ë röppa wëla bí la seballa la ëháe,
bësari ná bí la sölla ë bi íkkiò bí hatte
lë sihúruru.
Mi voz.
Palabras que emergen
desde lo profundo de mi alma.
Ondas sonoras que en los túneles de mi cuello
se deslizan.
Mi voz.
Palabras que crecen.
En el dolor sueñan con la calma,
notas sinfónicas que dejan volar su resuello
con la brisa.
ËTYÖ LAÖTYA
Para más información
Ë KOTTÒ
Editor y Productor
Diversity Ëtyö Project
Directora de la revista
Barbara May
Editor Jefe
Tomás May Pelico
Diseñadora
Böhulá
Colaboración
Eduardo May Mata
ISSN 2833-4116
© 2026
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permiso escrito de Ë KOTTÒ.
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